martes, 4 de mayo de 2010

¿Yo? Qué va

Te escribiría un poema de amor a riesgo de ser correspondida, si esa fuera la respuesta.

Dibujaría un comic sobre ti y sobre mí, si alguien me jurase que los bocadillos no quedarían en blanco.

Estudiaría como hacer un camión para compartir algo más que risas sinsentido.

Compraría una tele, más grande, más bonita, y aun así querría verla contigo.

Pero a pesar de todo dime otra vez que me odias. Yo te debo una disculpa, o tal vez dos. La primera por malentenderme, la otra por tergiversar lo que te quiero decir. Tengo que decirte que no te siento nada, que solo me (te) engaño para bien. Odio que me hagas tan incoherente.

¿Yo? Qué va.

sábado, 24 de abril de 2010

Sant Jordi 2010

Dame papel y boli, que te voy a escribir una novela.

No tendrá principio ni final. Estará rodeado de personajes irrelevantes, días de monotonía y andará escaso de emociones fuertes, pero será todo un best seller. Serás mi hilo conductor. Escribiré grandes verdades que dichas a la cara te parecen mentiras, y no me creerás. Pero no me importa, porque yo voy a ser una gran escritora. Porque lo valgo. Para que seas tú quien venga a pedirme una firma y te lo dedique con un "gracias por compartir tu vida conmigo, me has hecho rica"

viernes, 9 de abril de 2010

De personas

Me encanta analizar mentes.
Sí, tal vez sean gajes del oficio, pero es una cosa que no puedo evitar. Mirar a una persona concreta e intentar deducir el porqué de cada uno de sus movimientos, desde un simple gesto, a una mirada, sus pensamientos... aunque muy probablemente ni tan siquiera el personaje en cuestión se lo esté planteando. Es como si me estudiara a mí a través de los demás. El comportamiento humano, sí, porque todos somos iguales... (¿?)

Y de personas va este rollo, y ya está. Personas que ríen, lloran, se enfadan. Personas que se emborrachan y salen de fiesta. Que estudian, que no duermen, o trabajan. Que un día son que sí y otro día que no, pero personas al fin y al cabo.

Personas que son más que personas... son las que hacen que tú seas algo más que un yo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

impulsos

Sé que eres tú, te reconozco.
Eres de las pocas personas que cometes la estupidez de parar a comprarte un boli y una libreta sólo porque has tenido ganas de escribir.
Y te lo agradezco.


lunes, 8 de febrero de 2010

Larga vida [...]


Sólo cuando te das cuenta de la inmensa realidad del imposible, nuestra corta vida arremete ante nosotros como una (pesada) eternidad.

sábado, 30 de enero de 2010

Habitación 509



Voy a absorber la luz del sol y respirar. Dejaré fluir mis dedos sobre el teclado viendo un avión atravesar el esponjoso cielo reflejado en mi pantalla. Y la silueta de mi sombra. Suena música del café del mar, se oye el murmullo de la ciudad a mis espaldas, y el caos. Cierro los ojos. Quiero conocer el mundo, sentirme parte de él. Olvidar todo lo que hemos creado, y centrarme en La creación. Sentir que el ordenador que tengo bajo mis manos es tan sólo un instrumento de mi mente, una prolongación de mis ideas. Y ponerme a pensar.

Pensar, o analizar. Conocer. Saber. Todos necesitamos para un momento para pensar, aunque parece que muchos no lo saben, o no lo hacen. Usar nuestra parte izquierda del cerebro para intentar comprender los grandes porqués de la derecha. Los sentimientos, las sensaciones. El amor. Usar esas neuronas y descubrir qué es lo que nos hace tan especiales. Porqué somos así. Lo que hicimos, lo que hacemos. La sexualidad. Saber qué nos hace únicos sin llegar a la mecanización de lo perfecto, o casi. Para leer sus ojos. Pero sin perder el encanto de lo desconocido. Conseguir que nuestra cabeza metódica sepa todo y deje a cuentagotas lo que de verdad queremos saber. Crear la complicidad entre nuestro yo mayor y el yo niño de quien

comparte un secreto. Pero dejarse llevar, dejarse llevar…

Porque nunca sabremos con certeza si hemos tomado el camino correcto. Ni qué habría sido de nosotros si hubiésemos cogido la otra carta que estaba encima de la mesa. Ni siquiera si hubiéramos cogido otro bus esta mañana o, simplemente, habernos quedarnos dormidos...


Porque nunca podremos saber si las decisiones que tomamos son las correctas o no, puesto no tenemos otra vida con que compararlo

domingo, 3 de enero de 2010

Promesas

Vale, te doy 2 meses.

10 semanas.

Va, el trimestre.



Y si entonces aun no, juro por mí romper mi promesa.



Me lo prometo,


por mí.