sábado, 12 de junio de 2010

Va de cerezas



El otro dia volví al gran dilema que iba arrastrando durante toda mi niñez: ¿qué cereza del par me comía antes? Si me tragaba una la otra quedaría sola. Al principio estaría balancenadose en el abismo pues no tendría el equilibrio imprescindible para vivir que le aportaba su compañera... pero después caería. Seguro que acabaría cayendo. Si me comía la otra a lo mejor moriría al instante,o no, depende de la intensidad a la que estuviera agarrada a su rama. Nunca solucioné mi dilema... y por eso no comía cerezas.

Hace poco se me abrió la mente cual mariposa al salir de su capullo de seda. Creí tener la solución. Pensé que si separaba las cerezas desde el ramillete se acostumbrarían a vivir separadas aunque seguirían viendose. Si me comía una la otra ya habría aprendido a vivir sola y no tendría problema alguno. O eso creía.

Eso creía, porque anoche tuve un ataque de gula y me comí una cereza... y esta mañana vi a la otra muriéndose lentamente.

Sigo sin saber qué hacer con las cerezas

domingo, 30 de mayo de 2010

De lo imposible



Son esos días que recuerdas tiempos pasados.
Todo lo que éramos y lo poco en lo que nos convertimos.
Lo que nos dijimos y lo que nos hemos dejado de decir.
Lo que te quería.

Recuerdo la razón por la que empecé a dudar de ti.
Me veo pidiéndote perdón, y esconderme a llorar en la escalera.
El momento de estúpida lucidez cuando te compré las entradas. Agarrada a una falsa esperanza.
Lo que nos dolía.

Y el tiempo.
Cómo pasa y cómo cura, aunque escueza.
Sentimientos tachados con lápiz.
De imposibles.
Ser lo que se era, querer a quien se quiera.
El amor de un amigo...


Amigos, porque todo esto va de amigos...


Y de lo que te echo de menos.

martes, 4 de mayo de 2010

¿Yo? Qué va

Te escribiría un poema de amor a riesgo de ser correspondida, si esa fuera la respuesta.

Dibujaría un comic sobre ti y sobre mí, si alguien me jurase que los bocadillos no quedarían en blanco.

Estudiaría como hacer un camión para compartir algo más que risas sinsentido.

Compraría una tele, más grande, más bonita, y aun así querría verla contigo.

Pero a pesar de todo dime otra vez que me odias. Yo te debo una disculpa, o tal vez dos. La primera por malentenderme, la otra por tergiversar lo que te quiero decir. Tengo que decirte que no te siento nada, que solo me (te) engaño para bien. Odio que me hagas tan incoherente.

¿Yo? Qué va.

sábado, 24 de abril de 2010

Sant Jordi 2010

Dame papel y boli, que te voy a escribir una novela.

No tendrá principio ni final. Estará rodeado de personajes irrelevantes, días de monotonía y andará escaso de emociones fuertes, pero será todo un best seller. Serás mi hilo conductor. Escribiré grandes verdades que dichas a la cara te parecen mentiras, y no me creerás. Pero no me importa, porque yo voy a ser una gran escritora. Porque lo valgo. Para que seas tú quien venga a pedirme una firma y te lo dedique con un "gracias por compartir tu vida conmigo, me has hecho rica"

viernes, 9 de abril de 2010

De personas

Me encanta analizar mentes.
Sí, tal vez sean gajes del oficio, pero es una cosa que no puedo evitar. Mirar a una persona concreta e intentar deducir el porqué de cada uno de sus movimientos, desde un simple gesto, a una mirada, sus pensamientos... aunque muy probablemente ni tan siquiera el personaje en cuestión se lo esté planteando. Es como si me estudiara a mí a través de los demás. El comportamiento humano, sí, porque todos somos iguales... (¿?)

Y de personas va este rollo, y ya está. Personas que ríen, lloran, se enfadan. Personas que se emborrachan y salen de fiesta. Que estudian, que no duermen, o trabajan. Que un día son que sí y otro día que no, pero personas al fin y al cabo.

Personas que son más que personas... son las que hacen que tú seas algo más que un yo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

impulsos

Sé que eres tú, te reconozco.
Eres de las pocas personas que cometes la estupidez de parar a comprarte un boli y una libreta sólo porque has tenido ganas de escribir.
Y te lo agradezco.


lunes, 8 de febrero de 2010

Larga vida [...]


Sólo cuando te das cuenta de la inmensa realidad del imposible, nuestra corta vida arremete ante nosotros como una (pesada) eternidad.