martes, 16 de noviembre de 2010

4 lineas y una foto

Me gustan los regalos bien dados. No los que vienen detrás de un feliz cumpleaños ni dentro de un calcetín por navidad, esos no. Esos son los peores regalos jamás concedidos. Suponen quebraderos de cabeza, dinero gastado por obligación, gracias dadas de antemano y expectativas frustradas en su ausencia. De verdad, odio los regalos por compromiso; pero lo que me gustan los que no lo son...

Adoro esos regalos, los sinceros, los que salen de dentro. Son los que se dan un día por que si, porque lo has visto en una tienda y le ha seguido un escalofrío de sólo pensar de la ilusión de a quién va dirigido. Y sonríes, y te lo imaginas, y no puedes esperar el momento a darlo. Es perfecto, le encantará. Sabes que le hará sonreir y le alegrarás el día. Sin que suponga esfuerzo alguno para ti (más bien, el dinero gastado es su mejor inversión) porque, para que es el dinero si no es para intentar hacernos un poco mas felices? Feliz el que recibe, más feliz el que regala.

Lo paradójico de los regalos bien dados es que, además, la mayoría de las veces los das y los recibes sin darte cuenta. Cuando visitas por sopresa a alguien que te quiere, cuando tienes a tu lado a quien necesitas, cuando sonries y te sonrien, cuando te dedican 4 lineas y una foto...

Lo malo? Lo único y tan malo? Cuando, como en todo, te equivocas y el regalo no es bien recibido...

martes, 26 de octubre de 2010

dura como el cristal

Y tú me preguntas porque soy así? Y me echas en cara todo lo que hago? Perdona, déjame que te explique algo. Cada vez que lloro mis lágrimas cristalizan a mi alrededor. Son cristales gruesos y apenas transparentes, pero no son tan duros como quisiera. Aguantan, pero acaban rompiendose. En mil pedazos o en dos, depende de los que a ti o el hecho en cuestión os de la gana dejarme. Pero mira, tengo esa suerte de que una cosa va detrás de la otra y, tras romperse y caer a llorar, mis lagrimas vuelven a cristalizarse y vuelve otra capa, más dura que la anterior, y más me encierra a mi en mí misma. Es lo que tiene.
Podria explicartelo de mil maneras diferentes. Podría haber optado por dibujarte un croquis, por enviarte a la mierda con una postal, o por simplemente hacer como si no hubiese pasado nada. Pero mira, soy de esas a las que le da por escribir y encima, te regalo una metáfora.
Asi que en eso estamos, como dice una buena amiga, aqui ya nadie te canta nanas. Para cuidarse a una misma, dos consejos:
1. créate un cristal bien duro,
2. Nunca dejes que te hagan sentir cosas que no eres.

domingo, 24 de octubre de 2010

¿dónde está mi caparazón de cebolla?

Me costó años y años construirlo y veo que por momentos se me desvanece. Lo veo en mis sonrisas que no van acompañadas de carcajadas. Lo noto cuando me veo pensando en ello, demasiadas veces. Tanto trabajo para nada. Para que vengas y lo heches todo a perder. Y no, no creas que es bueno, no. No es bueno que quiera pedirte que te quedes cuando te vas, ni que me siente mal que lo hagas. No me gusta querer decir más cosas de las que digo, o que me las digas. No quiero querer echarte en cara cosas que no deberían importarme, que ni dichas por escrito. No es bueno, no, ni que esté escribiendo esto...

viernes, 1 de octubre de 2010

hagamos como que no ha pasado nada

Otra vez.
Yo me tragaré mi orgullo y fingiré que no fui rechazada por decimosexta vez. Me diré a mi misma que eso nunca ocurrió y volveré a esperar con ganas que llegue otra noche para estar contigo, y que tu también lo quieras. Haré como que nunca ha existido el miedo a que me rechaces, ya que siempre hemos sido sólo amigos. Nunca he sentido nada por ti, ni nunca he llorado, ni salido huyendo.
Ahora corre, ve, y échame en cara todo lo que no te he dicho. Grítame que nunca fuiste invitado y que me das exactamente igual. Vuelve a echarmelo en cara. Que mientras una se esfuerza, poco a poco y aunque no te des cuenta, no recibe ni una sonrisa, ni un gesto de cariño, ni un mensaje de respuesta.
Porque lo de un dia si y otro no, no vale, ni me sirven discusiones por msn. Joder.
Ahora hagamos como que no ha pasado nada, si quieres.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Hace tiempo que no paso por aquí.
Me sabe a que ha nevado poco, pero el aire es fresco,y me desconcierta. Parece que los pájaros que se asomaban a mi ventana ahora son otros, y que todos los ojos me miran con otros colores. El mundo ha girado nueve horas a derechas y yo me siento perdida, lejana. El reloj de pared insiste en demostrarme que los minutos pasan pero se niega a explicarme la razón de su lentitud. E insiste, y yo intento tapar los oídos bajo la almohada, entre cojines, entre peluches. Me escondo entre mis sábanas mientras busco la protección bajo un escudo de letras, palabras nunca dichas, explicaciones nunca dadas. Perdones por conceder. Pero, por favor, no compares; que tú me quites el habla no es lo mismo que me calle por querer.

domingo, 22 de agosto de 2010

Las palabras son armas de fuego

Las palabras son armas de fuego. Dañan, hieren y queman lentamente mientras no puedes hacer nada por evitarlo. Ni salir corriendo, ni apagar el teléfono. No sirve de nada intentar evadirse de una realidad gritada a voces, ni engañarse pensando que el alcohol tiene algo que ver. Admítelo, encendiste la primera chispa, sin querer, y la cosa se te fue de las manos. Y eso que sólo fueron palabras. Algunas quedarán en el olvido otras, en cambio, se esconderán bajo tierra y seguirán en ascuas, ardiendo lentamente…. consumiéndote sin darte cuenta.

Menos mal que sólo son palabras…

jueves, 5 de agosto de 2010

No vale

No vale pedir disculpas mil veces
cuando el perdón no se gana en un minuto,
lo siento.
Ni me vale arreglarlo ahora
y hacer más largos los segundos
sin verte.
No me vale alcanzar sueños mientras duermo.

Y sé que mucho menos te vale a ti,
a fin de cuentas, el error siempre ha sido mío.

Ojalá valga el tiempo y pase lento,
y (olvides) perdones,
a riesgo de olvidarme a mí.