Siempre he creído que soy un poco especial, como todo el mundo. Y sin echarme flores. Simplemente creo que aun no me conozco bastante ni tengo la autosuficiencia como para poder ser feliz, y eso que lo aparento. Y no digo que sea una miserable, ni mucho menos, pero mi sangre corre con un equilibrio más que justo de hormonas y mi personalidad se balancea entre esa persona simpática y la seria-depresiva que se esconde tras las entradas de este blog. Pues eso, especial a mi manera.
Y aquí me hallo. Viernes. Córdoba. Intercambio. En casa. Es de esas noches que sientes que lo que buscas no lo encuentras, que no eres lo que quieres ser. Rodeada de un grupo de nuevos amigos que vienen y van, que vuelven y preguntan lo mismo, porque tu no te acuerdas de su nombre y a ellos simplemente les suena tu cara. De gente que conoces en poco tiempo. Y gente que pocas veces se interesa por conocerte: Ya sabéis, eso de tomar una cerveza y hablar un rato, de todo, de nada. De mi gato y de mis pajas mentales. De las cosas en común. De que es lo que te hace feliz en esta vida, de si tienes suerte de tener una pasión. Y es que cuando las conversaciones de verdad escasean y las copas de más florean, te mueves en un círculo de relaciones superficiales hacia conmigo, porque yo así siento, aunque para los demás parecen significar algo más. Esa gente que parece hablar más de lo que saben escuchar.
Y es curioso como el viajar y conocer gente es algo tan bien valorado. Porque a veces lo dudo. Dejas de lado a quienes te quieren y quienes te conocen y vuelves a empezar de cero. Cuesta, cansa, y pocas veces ganas un verdadero amigo en el destino. Aunque, la cara bonita del asunto, es que aprendes de todo aquello que te puede decir la gente (si es que quedan aun de esas conversaciones interesantes). Y el destino. Aunque cada vez estoy más segura de que son pocos los sitios te quitan el aire. Al final a mayoría de los destinos son lo que son por las personas que van contigo.
En todo esto ando mientras pensaba en cómo me gustaría tener por aquí a Triu,y lo mucho que ambas necesitamos una buena dosis de conversaciones. La que me conoce, la que me aporta siempre algo nuevo y con quien cualquier rincón del mundo sería precioso.
viernes, 17 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
Ya era hora
Ya era hora, joder. Muchas propuestas, muchas ideas e ilusiones y cuando llegas dices: pero si esto es como vivir en Barcelona de nuevo. Adiós a tu idílico sueño de volver con un tatuaje, trencitas en el pelo o con una imagen nueva, pacífica y sana de tí misma. Creías que ibas a alguna especie de claustro budista donde encontrarte a ti misma? Ya me he desengañado. Me hallo en la España de hace 10 años, con 10 años de más. Con las mismas opciones, propuestas y cosas por hacer, solo que con nuevas personas.
Nada más llegar me he desengañado, pero esta noche me he vuelto aengañar convencer. Porque vine aqui no para conocer mundo, sino para conocerme a mi misma. Porque dije que desconectaria de mi mundo y no lo he hecho. Porque quiero volver y decir: joder, valió la pena. Y no por haber visto tal y tal ciudad, ni por decir que he pasado 5 meses en Argentina, ni por aprender menos o más mejor o peor en el hospital. Me he vuelto a convencer porque hay muchas cosas en nuestras manos que podemos hacer y sólo depende de nosotros, de mí.
Así que empezamos el mes con un día de perros y gordos, y espero nos levantemos con las cosas claras. Y si no aqui lo dejo por escrito: quedan 4 meses. 4 meses para volver atrás la vista y decir: JODER lo que has hecho. JODER, sí que valió la pena.
Nada más llegar me he desengañado, pero esta noche me he vuelto a
Así que empezamos el mes con un día de perros y gordos, y espero nos levantemos con las cosas claras. Y si no aqui lo dejo por escrito: quedan 4 meses. 4 meses para volver atrás la vista y decir: JODER lo que has hecho. JODER, sí que valió la pena.
domingo, 28 de abril de 2013
Domingos
No hay nada como hacerte un te con leche un domingo por la tarde para que te vengan ganas de relajarte un rato y escribir.
La verdad es que este, mi primer domingo cordobés, he echado en falta levantarme en casita, tomar mis tostadas con queso en la terraza y leerme el magazine y la pronto de cada domingo, y de los anteriores pasados fuera de casa. Si es que como en casa no es está en ningún lado. Pero para amenizar mis penas, un buen desayuno, y libro en mano me voy a dar una vuelta por la ciudad, a recorrer esas esquinas aun desconocidas para mí. Todo después de pasar un sábado de esos perros perros en el que no hice más que pulular por la residencia esperando señales de alguien con quien compartir un rato de tiempo muerto, aunque sea online.
Si es que las personas no sabemos estar solos. Pocos son capaces de disfrutar de la soledad, de aprender de ella. "Estamos constantemente conectados (a internet y redes sociales) y eso nos da la sensación de compañía sin someternos a las exigencias de la amistad".
Y puntos suspensivos...
La verdad es que este, mi primer domingo cordobés, he echado en falta levantarme en casita, tomar mis tostadas con queso en la terraza y leerme el magazine y la pronto de cada domingo, y de los anteriores pasados fuera de casa. Si es que como en casa no es está en ningún lado. Pero para amenizar mis penas, un buen desayuno, y libro en mano me voy a dar una vuelta por la ciudad, a recorrer esas esquinas aun desconocidas para mí. Todo después de pasar un sábado de esos perros perros en el que no hice más que pulular por la residencia esperando señales de alguien con quien compartir un rato de tiempo muerto, aunque sea online.
Si es que las personas no sabemos estar solos. Pocos son capaces de disfrutar de la soledad, de aprender de ella. "Estamos constantemente conectados (a internet y redes sociales) y eso nos da la sensación de compañía sin someternos a las exigencias de la amistad".
Y puntos suspensivos...
jueves, 18 de abril de 2013
Creo que va a ser la peor noche de la historia
Es jueves universitario en la ciudad más universitaria de toda Argentina. Mañana no tengo clase. Estoy de intercambio. Pero son las 1.37 y recién me meto en la cama. ¿Algo falla? Es raro, pero no se, no me apetece salir. Igual si es que he llegado al cupo de "me he cansado de conocer gente" durante este año y que ya tengo casi 23 años y esto de salir a ligar a los bares ya no es lo que más me apasiona... pero qué coño. Tengo 22 años y estoy de intercambio. ¿No debería aprovechar cada fiesta?
No sé que haría otro en mi lugar. Imagino que mucha gente llega de erasmus con ganas de comerse el mundo, y eso no ha sido mi caso. Ganas de conocer gente, ligar y emborracharse.... ¿y, yo no? No lo se, pero siento que no cumplo las expectativas de un erasmus. Quizá es que ya llevo 5 años de erasmus en Barcelona. Tal vez sea que acabo de llegar. Quizá que estoy empezando a cambiar mi perspectiva de vida y empiezo a valorar lo que tengo y no quiero que cambie. Es curioso, pero siempre he sido partidaria de que conocer gente te enriquece mucho, y últimamente la gente que conozco me aporta bien poco. Será que no conozco la gente adecuada. O que la que conozco ya me llenan bastante.
Ah, y por si faltara poco, vivo en pleno "aribau" de Córdoba y mi habitación está a dos pies literales de la acera. Ayer ya me compré unos buenos tapones.
No sé que haría otro en mi lugar. Imagino que mucha gente llega de erasmus con ganas de comerse el mundo, y eso no ha sido mi caso. Ganas de conocer gente, ligar y emborracharse.... ¿y, yo no? No lo se, pero siento que no cumplo las expectativas de un erasmus. Quizá es que ya llevo 5 años de erasmus en Barcelona. Tal vez sea que acabo de llegar. Quizá que estoy empezando a cambiar mi perspectiva de vida y empiezo a valorar lo que tengo y no quiero que cambie. Es curioso, pero siempre he sido partidaria de que conocer gente te enriquece mucho, y últimamente la gente que conozco me aporta bien poco. Será que no conozco la gente adecuada. O que la que conozco ya me llenan bastante.
Ah, y por si faltara poco, vivo en pleno "aribau" de Córdoba y mi habitación está a dos pies literales de la acera. Ayer ya me compré unos buenos tapones.
Moña modo ON
Aish, ya se sabe que esto de los primeros días lejos de casa se hace dificil, pero se me hace especialmente duro porque, como empiezo las prácticas el lunes, tengo una semana libre (haciendo papeleo) cuando podría estar 24h jugando con Dalia y Adam. Tal nostalgia me ha entrado que estoy mirando vuelos para escaparme en agosto para verlos... están caros, como siempre, pero estaré al tanto de ofertas.
miércoles, 17 de abril de 2013
acá andamos
A pesar de que he hecho un nuevo blog contando las cosas que ocurren por aqui (no era partidaria, pero así me ahorro el dar señales de vida directamente...) este seguirá siendo mi blog de reflexiones.
Son las 8 am y es mi primera mañanita aquí, en Córdoba. Antes de venir quise escribir sobre lo que pensaba de esta aventura y demás, pero la noche antes no encontraba las palabras adecuadas. Ya sabeis que esto de la inspiración va como va.
Lo que quería decir entonces, es que he dejado atrás algo que quería mucho por una aventura que, en el mismo momento de empezarla, no me suponía emoción alguna. Cuando esté en el avión ya asimilaré lo que me pasa... pero no, en las 24h de trayecto no he sentido en ningun momento ese hormigueo en el estómago de cuando te adentras a algo nuevo y desconocido. Qué raro. Igual es que me sentía como que hacía lo que me tocaba. Que he dejado en casa a mi hermana con mis sobrinitos que apenas veo una vez al año, a mi hermana recién operada, a mis amigos, a mis veranos en Ibiza. He dejado atrás muchas cosas que quiero esperando que escaparme sirva para hacerme crecer como persona.
Recientemente salió en una serie que sigo, Girls, una escena en la que la protagonista llama por teléfono llorando, cuando hubo tocado fondo, a una amiga de esas que desaparecen . Le grita con rabia que seguro que se lo está pasando genial, que aquí todos están jodidísimos y que la quiere muchísimo. Y lo graba en un contestador cuya señal ya le dice que probablemente no lo iba a leer. Me encantó esa escena. Me sentí identificada como la cabrona al otro lado del teléfono. La típica que va siguiendo su camino y, cuando vuelve atrás, espera que todo haya quedado igual. Eso es lo que hago yo.
Así que aquí ando. en Córdoba. Me esperan 5 meses a mis anchas, en los que espero me sirvan para volver renovada. Me he propuesto perder peso, y volver a ser la que era, aprender a estar sola, y desconectar del mundo de las tecnologías. Ahora ando adaptándome, espero en un futuro solo usar el ordenador para escribir aquí. Y escribir mucho.
Son las 8 am y es mi primera mañanita aquí, en Córdoba. Antes de venir quise escribir sobre lo que pensaba de esta aventura y demás, pero la noche antes no encontraba las palabras adecuadas. Ya sabeis que esto de la inspiración va como va.
Lo que quería decir entonces, es que he dejado atrás algo que quería mucho por una aventura que, en el mismo momento de empezarla, no me suponía emoción alguna. Cuando esté en el avión ya asimilaré lo que me pasa... pero no, en las 24h de trayecto no he sentido en ningun momento ese hormigueo en el estómago de cuando te adentras a algo nuevo y desconocido. Qué raro. Igual es que me sentía como que hacía lo que me tocaba. Que he dejado en casa a mi hermana con mis sobrinitos que apenas veo una vez al año, a mi hermana recién operada, a mis amigos, a mis veranos en Ibiza. He dejado atrás muchas cosas que quiero esperando que escaparme sirva para hacerme crecer como persona.
Recientemente salió en una serie que sigo, Girls, una escena en la que la protagonista llama por teléfono llorando, cuando hubo tocado fondo, a una amiga de esas que desaparecen . Le grita con rabia que seguro que se lo está pasando genial, que aquí todos están jodidísimos y que la quiere muchísimo. Y lo graba en un contestador cuya señal ya le dice que probablemente no lo iba a leer. Me encantó esa escena. Me sentí identificada como la cabrona al otro lado del teléfono. La típica que va siguiendo su camino y, cuando vuelve atrás, espera que todo haya quedado igual. Eso es lo que hago yo.
Así que aquí ando. en Córdoba. Me esperan 5 meses a mis anchas, en los que espero me sirvan para volver renovada. Me he propuesto perder peso, y volver a ser la que era, aprender a estar sola, y desconectar del mundo de las tecnologías. Ahora ando adaptándome, espero en un futuro solo usar el ordenador para escribir aquí. Y escribir mucho.
lunes, 18 de marzo de 2013
Destino
No hay casualidad sino destino
Nunca me he acabado de mojar en el tema este del destino, si creer en él o no. Quieras que no, es como quien te pregunta si crees en Dios. Muchos, de entre ellos yo, te dirán que no, que no es algo que siento. Pero sabes que hay algo ahí que te da vueltas y te pregunta: vale, pero, ¿Hay algo?
Pensando un poco en el asunto, creo que quien cree en el destino (ojo, que no me planto en un lado ni en el otro), es como quien cree un poco en Dios. Ponle el nombre que quieras, es como la religión de uno mismo. Porque la religión no está ahi más que para darte apoyo cuando estas mal, y para agradecer a alguien la suerte que tienes, cuando va bien. A quien culpes, es cosa tuya. El destino es como la excusa que nos damos para justificar las cosas, para darle sentido a todo lo que nos pasa. Ejemplo: no consigo nada con el chico que me gusta, ni con el otro, ni con el otro. Como que ya llevo una mala racha de que aquí no hay reciprocidad alguna (hablando del mundo de los maromos). Podría pensar que el destino así lo quiere, que ya vendrá el bueno y el apropiado. Pero tal vez no. Tal vez siga así para siempre, quien sabe, tal vez no haya ese apropiado. Y esto lo veo así hoy. Pero si de aquí a unos años aparece podría decir que todos los acontecimientos que me han llevado hasta ahí han sido para conocerle.
Es fácil atar cabos en la vida vista retrospectivamente, igual que es fácil un examen una vez has visto las soluciones.
Entonces, ¿qué nos queda? ¿El mundo está hecho de casualidades?
Nunca me he acabado de mojar en el tema este del destino, si creer en él o no. Quieras que no, es como quien te pregunta si crees en Dios. Muchos, de entre ellos yo, te dirán que no, que no es algo que siento. Pero sabes que hay algo ahí que te da vueltas y te pregunta: vale, pero, ¿Hay algo?
Pensando un poco en el asunto, creo que quien cree en el destino (ojo, que no me planto en un lado ni en el otro), es como quien cree un poco en Dios. Ponle el nombre que quieras, es como la religión de uno mismo. Porque la religión no está ahi más que para darte apoyo cuando estas mal, y para agradecer a alguien la suerte que tienes, cuando va bien. A quien culpes, es cosa tuya. El destino es como la excusa que nos damos para justificar las cosas, para darle sentido a todo lo que nos pasa. Ejemplo: no consigo nada con el chico que me gusta, ni con el otro, ni con el otro. Como que ya llevo una mala racha de que aquí no hay reciprocidad alguna (hablando del mundo de los maromos). Podría pensar que el destino así lo quiere, que ya vendrá el bueno y el apropiado. Pero tal vez no. Tal vez siga así para siempre, quien sabe, tal vez no haya ese apropiado. Y esto lo veo así hoy. Pero si de aquí a unos años aparece podría decir que todos los acontecimientos que me han llevado hasta ahí han sido para conocerle.
Es fácil atar cabos en la vida vista retrospectivamente, igual que es fácil un examen una vez has visto las soluciones.
Entonces, ¿qué nos queda? ¿El mundo está hecho de casualidades?
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